lunes 19 de octubre de 2009

Poesía en español - En eso creo

En eso creo

En el alma de los seres.
En eso creo.
En un camino eterno,
no en aquello que muere.

En el alma de los paisajes bellos,
aunque ya hayan sido destruidos,
en su recuerdo,
en lo que permanece,
en eso creo.

En el alma de la Tierra,
de universos,
en lo que no sea
engañadoramente breve,
en eso creo,
en todo aquello
que no galope raudo
hacia su fuego,
hacia su muerte.

En el alma de las rosas
y en jardines sin escarnio,
en eso creo,
donde sólo lo perenne
perfume todo aquello que los seres,
en anhelo noble y alto,
van soñando desde siempre.

En el alma del amor he puesto
mi esperanza,
en senderos que se yerguen
hacia auroras sin engaños.
No, no creo,
no quiero creer
en todo aquello que se vende
como si fuese algo
y que al final no es nada,
sólo, sólo dolor
al desprenderse la máscara,
sólo un hosco y vano sueño
sin luces y sin albas,
velo del mundo.

Juan Bielsa

Si deseas ponerte en contacto conmigo, puedes hacerlo escribiendo a la dirección de correo que encontrarás más abajo.

Si estás interesado en adquirir alguno de mis cuadros, no dudes en escribirme. No te preocupes demasiado por los precios.

Y si lo que deseas es escribirme para comentar algo, o por motivos de amistad, estaré encantado de contestarte a la mayor brevedad. Considérame tu amigo. Estoy a tu disposición.

Con cariño, Juan Bielsa.

Esta es mi dirección :

jnbielsa@yahoo.es - Enviar un correo electrónico a Juan Bielsa

martes 22 de septiembre de 2009

Poesía en español - Mujer terrestre

Mujer terrestre

¿Existirá en algún lugar
de los infinitos universos habitados
algún ser tan hermoso
como tú,
mujer terrestre?

¿Existirá algún alma
como la tuya, existirán otros ojos
reflejando una divina luz?

¿Existirán
en las distantes galaxias
pobladas por la vida,
donde el misterio
haya plantado sus semillas,
algún ser tan bello
como tú, mujer,
transparentando el interno
cielo más profundo?

¿Existirán otras miradas
iluminando distancias
oscuras en los mundos,
existirán palabras
que sean música
exhalando su frescor
sobre los yermos,
u otros labios
donde jugando
la belleza vaya pintando
con sus rosas, rojos o carmines
constantemente albas?

¿Existirán otros cabellos
como el mar, y caras
donde la Poesía
tenga su lecho y su reino,
sus sagrados espacios?

¿Existirán,
mujer celeste,
en los vastos ámbitos
de lo lejano,
más allá de los límites del sueño,
otros cuerpos
danzando, elevándolo
todo hacia lo alto,
existirán otros pechos y otros vientres
ofreciendo su fruto más preciado,
gratuito, a la esperanza?

¿Existirá en algún apartado
rincón, más allá
de esta pequeña Tierra,
en algún hogar del cosmos
junto a la más lejana estrella,
algún amor comparable a tu amor,
iluminando con su sol tristezas,
acariciando sombras y rocas
y tornándolas en senda,
y levantando casas y consolando penas,
y besando a niños y contemplando rosas,
existirán seres vislumbrando
tras ventanas tintadas de crepúsculos
y noches, brillos y colores de espléndidas
auroras,
existirán otros ojos
en los que dios y su belleza
habite, existirá tu luz en otros mundos,
señora,
otro país de amor?

Juan Bielsa

jueves 17 de septiembre de 2009

Mi última pintura al óleo: "Espelunca del dragón"

Pintura al óleo de Juan Bielsa a la venta

Espelunca del dragón
Óleo y tinta indeleble sobre lienzo
65 x 54 cm
© Juan Bielsa

Disponible para la venta
Se pueden hacer ofertas a partir de 250 euros
pintura@juanbielsa.com

Make an offer

Esta es mi última obra pictórica, "Espelunca del dragón". Es una pintura para soñar, para meditar en los mundos lejanos que habitan dentro de nosotros. Mundos lejanos porque los infinitos ruidos del mundo nos distancian de nuestra esencia, de nuestro camino más hermoso: el de la felicidad.

Tengo esta obra aquí a mi lado mientras escribo estas líneas; hace unos instantes le he hecho una fotografía, que reproduzco aquí. Y pienso que esta foto no hace en absoluto justicia a la pintura. Tendré que hacer más, para que se aproximen un poquico al menos a aquello que irradia la pintura. Los colores que danzan y viven en la obra no aparecen en la imagen fotográfica.

"Espelunca del dragón" ha reposado bastantes días en mi taller-estudio-sala-de-meditación, y a mis ojos ha ido ganando belleza día a día. Ocurre a veces eso. Que los cuadros adquieren vida propia y nos hablan; son como personas, a veces pueden decepcionarnos con el tiempo un poco y a veces ocurre todo lo contrario: nos sorprenden, se elevan y se desvelan como unos magníficos amigos, capaces de colorear los caminos de la existencia.

Hay cuadros humildes que esconden paisajes que tienen la potencialidad de conducirnos a los senderos que merecen la pena, es decir, aquellos que proporcionan paz y nos reconcilian con el sentido que buscamos en la vida. "Espelunca del dragón" es uno de estos cuadros. Es un cuadro que apunta desde su ubicación en la tierra hacia venturosos planetas. Creo que cumplirá bien su papel en cualquier casa hermosa (es decir, en cualquier casa donde haya ilusiones e inocencia), apuntando hacia el frescor de los sueños.

En cualquier caso, yo ya he habitado algunos paisajes calmos hacia los que remiten sus contrastantes colores. A los que desde luego no hace justicia la foto que incluyo (definitivamente tendré que hacer alguna otra más...)

Juan Bielsa

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Con cariño, Juan Bielsa.

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lunes 14 de septiembre de 2009

Poesía de amor en español

Pintura de Juan Bielsa a la venta

Fata dai capelli turchini
Pintura de Juan Bielsa

Amada

Existirá una amada
para mí.

Existirá en un país
raro,
allá donde la esperanza
empiece donde todo
ya ha acabado,
donde los diamantes y el oro
sean flores,
donde los pájaros
sean corazones
y vuelen y canten
sobre la luz que se ha soñado.

Existirá para mí,
quizá,
una novia de infinito
en el país donde todo
se ha perdido
y no quede ya sino una vida
de inocencia,
allá donde todo sea
remoto y posible: en recónditos
senderos y planetas.

Existirá para mí
un lugar donde pueda verter
mis caricias como agua,
mis querencias como ríos,
sobre la piel del mar
y de mi amada,
donde pueda morir, nacer
el caudal de mi amor
y de mi alma.

Juan Bielsa

lunes 10 de agosto de 2009

Poesía en español

El pino olvidado

Parece complicada la existencia
(¿lo es?).
La cabeza está llena
de ruidos del mundo.
El tiempo está todo ocupado
y andando muy, muy rápido
(tic-tac, tic-tac, tictac, tac...)
entre pensamientos extraviados,
sin silencios.

Pero te espera todavía
el pino olvidado,
la música distinta.
El pino en su región
perdida de universo,
contemplando siempre
sus amados campos de almendros,
olivos y desiertos.
Soledad que medita.

Recordaste el pino en tu camino,
o tal vez te llamó
desde una calma
que ya no era la tuya.
¡Qué canción de paz
creció en el mundo, fresca,
al sentir su abrazo!
La cabeza, los pensamientos
se sumergieron en las aguas
de un lago de pureza.

¡Qué música manaba
para la sed más grande!
Los caminos de la vida se aclaraban,
esperanzas de nuevo
crecían alegres en tu seno
como una savia verde y poderosa
ascendiendo desde mundos
que ya no recordabas.

Hay remedios sencillos, a veces,
para tormentas del alma.
Hay músicas simples y divinas
que curan con aires de silencio,
con cariños ya sin tiempo,
con un ritmo puro sin engaños,
y van arando luces con la brisa,
y danzas y frescores de los cielos;
humilde pino que nos sanas
con caricias.

Juan Bielsa

Nota.- Poesía escrita originalmente en aragonés y traducida al español por el propio autor.

miércoles 29 de julio de 2009

La terapia del silencio

Almendrera en un campo de Aragón

Almendro en un campo de Aragón
Fotografía de Juan Bielsa

Las palabras son vida, la música es una gran maravilla necesaria, pero... ¡qué importante es el silencio!

Cuando dejamos paso al silencio creativo, muchas capas de irrealidad o de dificultad tienen la ocasión de hacerse menos espesas, incluso de evaporarse y desaparecer.

Hace algunos años me propuse voluntariamente "someterme" a una dieta de silencio. No vi la televisión durante semanas, ni oí la radio, entre otras cosas... Fue una temporada de meditación silenciosa.

El resultado fue increíble. Recuerdos que creía olvidados afloraban perfectamente nítidos en la memoria. La claridad de ideas que notaba en mí era asombrosa y una fenomenal estabilidad de todo tipo se hacía patente.

Los grandes sabios de todos los tiempos nos han aconsejado quedarnos quietos en muchas ocasiones, parar, considerar el sagrado silencio... Seguramente no es necesario leer tantísimos libros ni torturar nuestra cabeza con tantísimas posibilidades y teorías... Seguramente todo es más sencillo para conseguir aquello que profundamente anhelamos: contemplar en silencio, desvincularnos sensorialmente de lo inútil.

Colocarnos debajo de un venerable árbol y escuchar su mensaje... El viento, ramas y hojas, algún pájaro. Escucha, sólo escucha las palabras sin palabras, la calma... Nos redescubrimos en plenitud. Paz. Y ya no hay tanto miedo. No hay tanto miedo ni tanta confusión porque hemos acariciado nuestra luz, porque hemos abandonado lo excesivo, lo que estorba, todo aquello que apenas importa, o que no importa nada.

Juan Bielsa

martes 23 de junio de 2009

Perplejidad y contemplación

Debo reconocerlo. Conforme avanzo en la vida, me sumo más y más en la contemplación. Y tiendo a mirar todo y a todos con extrañeza, perplejo.

Observo cómo muchísimas personas se centran en millones de cosas (millones de temas) que a mí podrían entretenerme (y de hecho lo hacen) pero que considero, con perplejidad, perfectamente obviables (¿triviales?) en la mayoría de ocasiones.

(Yo mismo también, a veces, en las actividades cotidianas me pierdo en arrabales iluminados por fuegos de artificio. Y siempre, después, al concluir la fiesta de luces y quedar sólo el humo vagando en el silencio hosco, el corazón, sin tiempo, va pensando: "dios mío, dios mío".)

Sin embargo, leo (por ejemplo) un poema de algún poeta japonés de hace algunos siglos, influido por el Zen, y aquí veo esencia, leo y siento palabras que apuntan hacia una contemplación de la que todo depende. Esto me interesa. Aquí no hay sólo humo. Aquí hay una fiesta distinta, más honda y satisfactoria, sin chisporroteos brevívimos. Aquí algo serio se asienta en el alma, ofreciendo una alegría que no se agota en sí misma sino que va creciendo. Aquí hay verdad. Como hay verdad en la suprema inteligencia y en la suprema humildad, y en la compasión.

Perplejo ante el ruido del mundo. Sí, ya lo sé. Mi esperanza se sitúa fuera de los países tristes. Por eso es esperanza; es lo que me permite vivir, lo que me ayuda a vivir.

Juan Bielsa

martes 9 de junio de 2009

Elecciones europeas: ha ganado la abstención (desgraciadamente)

Mapa de la Unión Europea

Y bien, ya se han celebrado las elecciones europeas. Y como siempre tras unas elecciones, los partidarios de los diferentes partidos intentan "leer" los resultados de la forma más favorable a sus intereses, desde el lado más positivo posible. En ocasiones, prácticamente todos los partidos reconocen haber ganado... en algún aspecto.

Sin embargo, para cualquier observador imparcial, una cosa queda meridianamente clara. Sin restar un ápice de legitimidad a los resultados, cabe decir que en estas últimas elecciones europeas ha ganado... la abstención. Que en este tipo de elecciones la abstención sea la "norma" no quita gravedad al hecho, más bien eterniza el desastre.

En numerosas ocasiones se suele recurrir a pensar, por parte de políticos y analistas, que la gente tiende a ignorar las importantes decisiones que se toman en Europa, que no es consciente de que muchos temas claves que nos afectan se regulan desde las instituciones europeas...

Yo creo que no es ese el tema. En general la población sí conoce que estamos en una Unión Europea con un peso político considerable.

Pero... ¿qué Europa se desea construir, qué Europa se está construyendo? ¿Es una Europa ilusionante? ¿Es una Europa que apoya a los más débiles también? ¿Es una Europa que apuesta por un liderazgo mundial en ecologismo, en derechos humanos, en creatividad? ¿Es una Europa de la dignidad de los trabajadores? ¿Es una Europa campeona de las libertades? ¿Es una Europa de la cultura, de la poesía, de la belleza, de la reflexión? ¿Es una Europa donde las lenguas y culturas minorizadas son salvaguardadas, o bien van liquidándose día a día? ¿Es una Europa plena de paisajes bellos, o bien de monstruosas aberraciones? ¿Es una Europa que se preocupa por el futuro de las próximas generaciones, una Europa con cabeza, razonable, que considera cada recurso con mimo y aprecio?

O quizá construimos una Europa fría... Una Europa sin ilusión. Donde la ilusión puede tenerla la gente adinerada, los afortunados, aquellos a los que el dios capital acaricia, aquellos que tienen la suerte de ganar cada mes _como los ilustres eurodiputados_ unos salarios de verdadero escándalo, escarnio gigantesco para las clases populares. Una Europa donde no son prioridades ni la cultura o el arte, ni el respeto hacia tierras y paisajes, ni el respeto hacia los todos los seres vivos, ni el respeto hacia los recursos naturales. Una Europa donde las lenguas y culturas pequeñas no tienen espacio. Una Europa que no se erige en guía de libertad y derechos humanos para el mundo (muy dada a la genuflexión ante grandiosos intereses económicos para garantizar sus "intereses").

Estamos construyendo una Europa que no ilusiona, una Europa que ni tan siquiera empuja a las personas a ejercer ese aparentemente mínimo y maravilloso derecho: el voto.

¿Dónde está la ilusión de los fundadores de la Europa moderna? ¿Qué es lo que está creciendo sobre los campos antaño ensangrentados de Europa? El camino a recorrer podría ser esperanzador. Pero no abunda la necesaria ilusión, que es luz que levanta hermosos horizontes, que es fuerza para el alma, que es deseo fuerte de trabajar por algo noble.

Ha ganado, ha vencido la abstención. Y hemos perdido todos. Europa ha perdido. ¿Dónde va Europa, hacia qué yermos grises por los senderos de aquéllos que la guían?

Juan Bielsa