viernes, 4 de noviembre de 2016

Contemplación del amor

 
 Fotografía: Chuan Chusé Bielsa

CONTEMPLACIÓN DEL AMOR

si hay distancia
en el camino del amor

si hay tormentas
y rayos en la noche

si hay altísimos muros
que separan

a los eternos amantes

ahí también está la fuerza poderosa
el alma enamorada
contemplando al ser que ama

el alma que finalmente comprende
y encuentra lo infinito

deja que contemple tu bondad

si me entretuve como un niño
si me perdí entre mundos
de dolor y de melancolía

deja que ahora vaya
a la escuela de tu amor

deja que aprenda las cosas necesarias
deja que tu rostro vea
deja que contemple
tu rosa eterna

que los perfumes y luces de tu cielo
me despierten para siempre
de tantos malos sueños

no hay distancia
que en el fondo separe a los amantes
y son aire los muros que se enfrentan
a una luz sin tiempo

empecé en la escuela del dolor
y leí todas las tristezas

después te vi
y te di mi corazón

ahora sólo te miro
y es esa mi escuela

leo en la cara de tu amor
y ya no me desvío

es mi libro tu mirada

es mi casa tu presencia
y es mi ofrenda mi atención

en mí sólo hay palabras
para honrarte

me besas con tus ojos
y amanezco

CHUAN CHUSÉ BIELSA ALQUÉZAR


miércoles, 23 de abril de 2014

Traducción del poema en aragonés "Plebia en o paradiso"

LLUVIA EN EL PARAÍSO

Hoy pensaba
en otras vidas perdidas.

Caminaba con la lluvia
por los caminos de los yayos.

Me veía en otras casas,
conviviendo con aquella muchacha,
tal vez, que amé tanto
en la juventud más lejana,
cogiéndola de la mano,
paseando por las avenidas.

Me veía a mí mismo
habiendo tomado otras vías
en el tiempo. Un yo más perfecto,
sin tantos errores
ni tantas heridas.

La lluvia, a mi lado, qué triste
parecía mojando mi vida.
Y pretó a llover de firme:
las auguas, a calderos sobre mí
caían frías.

¡Ay, qué pobre, qué pobre eres,
todo cubierto de barro, chupido,
y ya casi rematando tus días!

La lluvia sobre mí no cesaba
y yo podría decir que iba sintiendo
depacico, despacico,
cómo el augua me hablaba:
amigo, yo esto te digo:
yo del cielo vengo, yo marcho
hacia los altos y oídos
no presto a las cosas de abajo.
Yo me centro en eso
que es el centro mío
cuando caigo o cuando me levanto,
ya bien sea gotica, la balsa o el río;
sin pausa voy jugando
en nubes que dan saltos
y ríen como niños,
parece que ya están cansados
y siempre rebrincan, cantando.

Hoy marchaba tristacho
por los caminos de los yayos,
todo mojado y lleno de barro,
todo lleno de cansera;
en un instante
todo lo hubiese dado
por irme hacia lo alto
y así los caminos errados
que no paran de estar acusando
dejarlos callados,
todo yo hecho pájaro y volando
hacia donde no existan años,
hacia donde existan amores
sin engaños.

La lluvia al costado,
despacio, despacio,
me seguía hablando,
tristuras y campos regando:
amigo, mírame,
yo de la diosa vengo,
yo hacia la diosa marcho,
yo me centro en eso
que existe cuando callo,
yo nada tengo, si acaso
la fuente de los milagros,
todas las otras cosicas, te digo,
son aguas del cielo,
son el mismo amor
que al amor va amando.
Pobracho, no estés tan tristacho.
Si miras a lo alto ya eres el más rico
y nada te falta, ya has dejado
todos los universos y espejos falsos,
si miras a lo alto, sin pausa,
ya eres el infinito,
ya has llegado a la raíz
del árbol del paraíso,
al centro del corazón.

Chuan Chusé Bielsa

Puedes leer el poema original aquí: Plebia en o paradiso.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Borrados caminos

CUANDO NO QUEDA NADA

Cuando no queda nada
ni nadie
es hora de marcharse.

Cuando ya sabes
que los paisajes que amaste
pueden desaparecer en un instante.
Cuando ya cansa, por falso,
todo lo que aquí parece bello.

Y sabes que hace mucho frío
en cualquier calle
allá lejos, donde a nadie
le importas lo más mínimo.

Pero aquí ya no queda nada,
todo es un vacío
que de nuevo ha de colmarse
con otros caminos.
Aquí todo ha sido reventado.

Yo pensaba que algo habría sólido
en el polvo. Ahora suena tonto
incluso el pensarlo. Se hunde la tarde
y las heridas rojas ya llegan
al centro del corazón.

Me iré al país del frío,
mi casa fue destruida por el tiempo.
Y es un consuelo y un hechizo
saber que no serás buscado.

En las ciudades seré un desconocido
con un cartón anunciando
mi ausencia en el mundo,
echado en el suelo, helado y herido,
rodeado de la más completa indiferencia.
En los campos, por borrados caminos,
en las llanuras o en los montes,
seré una hambrienta bestia
que busca a Dios, un mendigo
derrotado.

Yo no sé lo que busco,
tal vez anunciar que perdí mi raíz
y olvidé lo divino.
Y así todo fue mentira, una burla
insistentemente repetida.

Cuando me llegue la hora de partir
y dejar esta nada,
yo sé que más allá de las nieblas
nadie vendrá a buscarme
al muelle de los muertos.

Oh, si tú vinieses, amada,
tú que nunca viviste en la Tierra,
tú que fuiste mi luz, mi interna esposa,
tú que nunca traicionaste
mi cariño, mis caricias.

Todo estará desierto en la hora
sin tiempo. Pero si tú vinieses,
hada bellísima,
si tú me dieses
tu mano perfumada de poesía
cuando ya no queda nada
ni nadie, yo te daría
todo lo que tengo: mi corazón
totalmente destrozado,
mis esperanzas totalmente destruidas,
mi vida vacía; todo el horror
yo te daría, hielo y fuego en mis ojos,
para que tú hicieses con mis restos,
si quisieses, algo hermoso,
una oración con mis huesos
o la canción de un pájaro
al crepúsculo, más allá de los hombres,
con mi humo o con el rojo de mi sangre.

Más allá de la ceniza
aún querría esperarte,
amada mía,
cuando ya no queda llama
en el hogar y todos han marchado
para siempre. No esperaré a nadie
de esa Tierra, de esa vida.
Pero si tú vinieses, miraría
tu rostro más allá de todos los espejos,
tu mirada haciendo luz en el silencio,
sentiría algo de paz al fin
tras todos los caminos muertos.

Adiós, amada mía.

Chuan Chusé Bielsa

lunes, 2 de diciembre de 2013

La lluvia sobre la nieve

LA LLUVIA SOBRE LA NIEVE

La nieve ha desaparecido
ante los ojos.
Ahora se oye un sonido
de dos lluvias:
una lluvia que cae
desde un cielo muy hondo
y gotas que van cayendo
de los tejados, jóvenes y amantes,
una lluvia que no es lluvia, sólo
nieve marchándose,
Es de noche.
Por la mañana todo
eran nuevos paisajes,
nos despertamos y copos
caían sobre copos:
nada era como antes,
todo era blanco y era otoño
despertándose.

Nació la nieve
y comenzó ya a alejarse
de las miradas sin apenas despedirse.
Sólo fue un instante: blanquearlo todo
y al poco derretirse,
como todas las cosas que amamos,
nacen y ya van diciendo adiós
conforme crecen: llegar e irse.

Mirar caer la nieve, y no alegrarse,
oír morir la nieve y no volverse triste.
Alegrarse con otras lluvias
y otras nieves que van cayendo
dentro de nosotros, en paz abrirse
al país de todo lo posible.

Sentir la juventud en las gotas
que van cayendo llenas de frescores
en las calles sin deseos, libres.
Escribir olvidando los años pasados.
Renovarse como lluvia sobre nieve,
nieve que muere y que nos dice
que ya todo es viejo aquí
y todo lo nuevo sólo vive
en un amor interno más allá
de todo aquello concebible.

Contemplar con amor en los ojos redime
mundos que se hicieron tristes,
contemplar dejando ir
aquello que eran sueños que dormiste.
Escucha, alma limpia,
el frescor eterno de tu juventud,
lluvias que, amor mío, perdiste
mientras sufrías y mirabas
paisajes de sombras que se extinguen,
mientras tomabas en tus manos
todo aquello que nunca pervive,
mientras pensabas que eras
todo aquello que nunca fuiste,
nieve derritiéndose
en un paisaje que no existe.
Al final oíste
la llamada segura y fresca del amor,
una lluvia clara tras las noches;
comprendiste.

Chuan Chusé Bielsa

Estoy llegando a casa

ESTOY LLEGANDO A CASA

Paso a paso
estoy llegando a casa.

Cada paso me está diciendo:
estás llegando a casa.

Y dejo todos mis errores
en la noche más lejana.

Ahora soy feliz porque
estoy llegando a casa

y ya no debo preocuparme
por ninguna otra esperanza.

Tantos caminos he pisado
bajo fríos, bajo llamas...

En mi adolescencia, algunas lágrimas
demasiado tristes, enamoradas.

Después, ya no lloraba,
mojadas ventanas del alma.

Fui errando por la vida
como uno se pierde por los sueños.

Y perdido anduve tanto tiempo
que olvidé el amor que me habitaba.

Pero ahora estoy llegando a casa
y ya no importa nada,

ni pasado, ni futuro, ni más mapas
para acabar perdido sin sentido,

sí, ahora ya todo carece de importancia
porque estoy llegando a casa

y todos mis inútiles trabajos y caminos
ya no quiero que sean ni recuerdos,

ahora estoy llegando a casa
y aunque todo herido y todo lleno

de derrotas, una lágrima
de luz recorre los senderos de mi cara,

y de nuevo estoy enamorado
locamente, como en mi adolescencia,

pero ya no de una muchacha,
sino de toda la belleza en calma,

y ya no va quedando nada, nada,
de todo aquello que me atormentaba,

y voy olvidando caminando
los caminos de antes y después,

pues ahora estoy llegando a casa,
paso a paso deshaciendo lo que hice.

Yo no sabía que también se lloraba
de alegría, que una lágrima

podía deslizarse desde el alma,
que todo el amor del mundo

pudiese besarte una mañana
como un alba inesperada.

Después de tanto, tanto tiempo
estoy llegando a casa.

Chuan Chusé Bielsa

martes, 26 de noviembre de 2013

Vaso vacío

VASO VACÍO

Ahora cierro las ventanas
del alma.
Porque es bueno
reposar un poco.
No diré
que nada importa nada,
porque soy humano
y siento los dolores como fuego,
los dolores míos y los de otros.

Cierro los ojos
y los labios y cierro el escenario
donde deambula todo sueño.
Cómo sentir, oír, amar el Silencio
que es mi amada, que me habla,
sino callando.
Por eso ahora cierro
las ventanas y voy vaciando,
derramándolo, mi vaso de vino.
Porque quiero que lo vaya llenando
con sus manos lo divino.
Cómo antes iba a llenarlo
si me embriagaba de delirios
en noches repletas del más terrible olvido
de mí mismo,
si todo lo iba trastocando y tornando
en desvarío sin sentido, como un quijote
luchando contra gigantes
que al final siempre son molinos.

Pero ahora, sí, por un momento
al menos, cierro las ventanas,
y al cielo le digo:
por un momento he comprendido
y por un momento soy sabio,
por un momento vivo
y me despierto,
soy Quijano y no Quijote,
y dejo dulcineas y las lágrimas
vertidas por idealizadas damas
que jamás han existido
más allá del país de mi cabeza,
y dejo en el suelo y en la nada
mis sueños absurdos y mis armas rotas
y todos los caminos
que pisaron mis ejércitos vencidos,
que retornan.

Y me dirijo ahora
a lo que soy, y me dedico
sólo a contemplar vacíos.
Y el vaso sin vino se va llenando
poquico a poco de un agua de vida,
de lluvia de paraíso que limpia mi barro
inútilmente atormentado, mi sino
de personaje representando
sombras en todos los teatros.

Ahora descanso,
cerradas puertas y ventanas.
Y enamorados cantan pájaros
que olvidé en paisajes de alba.
Y hadas de infancia me cogen de la mano,
como niño extraviado
que se perdió jugando
y ya no supo cómo volver a casa.

Y seres queridos que marcharon
son Silencios que hablan sin palabras:
¿aún me amas? Y me tienden
sus manos que son almas.

Sí, ahora, cuando todo calla
oímos, bien clara,
viniendo desde el fondo mismo
de nuestra total derrota,
de nuestra ausencia
en todos los caminos de esta Tierra,
esa lluvia fresquísima de paraíso.
Y nos bañamos en ella
como cuando éramos niños,
empapados de alegría y magia.
Y sentimos cómo sus gotas van llenando
del amor más limpio,
del agua más buena, más alta,
el vaso de la desesperanza,
nuestro vaso vacío.

Chuan Chusé Bielsa

sábado, 9 de noviembre de 2013

Universos paralelos

UNIVERSOS PARALELOS

Lo que pudo haber sido...
dónde andará.

Por qué calles desconocidas
caminará lo que perdí.

Dónde estará la vida
que soñé, quién la soñará.

En qué casas de luz vivirá
aquel que fui.

Yo no sé bajo qué cielos
caminaré sin yo saberlo.

El amor primero que acogí
en qué universos amará,

dónde dirá "te quiero"
llegando el día a su fin.

Yo no sé dónde estará
mi juventud, ¿será feliz

en planetas lejanísimos,
pintará con colores que perdí?

Amores que sentí,
¿qué labios de luna contempláis,

qué amor besáis?
Desde esta Tierra yo os saludo.

Seguid, seguid
viviendo aquello que yo nunca viví,

mi vida rota aquí
hacia vosotros irá viajando entre los mundos.

Chuan Chusé Bielsa

martes, 5 de febrero de 2013

Versión en castellano de un poema en aragonés

PAZ ES ORO

Silencio en el campo
cuando el sol medita
en el crepúsculo
y juega con las boiras
y con colores de pintores;
es un niño y es un viejo,
es un artista
que va danzando
hacia un país con otros cielos.

Todo se detiene ahora
en un instante pleno de misterios.
Este mundo es un desierto
que conduce hacia otros reinos
que esperan y brillan
en nuestro eterno corazón.
Mirando hacia lo alto, ojos nuevos.

Es posible en este vuelo
ir viviendo el resto de una vida
dedicándolo todo a una oración,
teniendo solo a un amor
por compañero,
por aliento su alma.

Hace frío en los caminos desiertos,
corre el cierzo por las planas,
nos llama el crepúsculo, su voz
son flechas con las que el cielo
habla, colores de paraíso a coro.
Meditación, unión.
En los yermos, luces altas,
paz y oro.

Chuan Chusé Bielsa

Poema original en aragonés

Paz ye oro

Silenzio en o campo
cuan o sol medita
en o lusco
e chuga con as boiras
e colors de pintaires;
ye un nino e ye un biello
e ye un artista
que marcha danzando
enta o país d'os zielos.

Tot s'atura agora
en un inte rebutito de misterios.
Iste mundo ye un disierto
que mena enta altros puestos
que asperan e brilan
en o nuestro eterno corazón.
Entalto, contemplatibos güellos.

Ye posible en iste buelo
ir bibindo a resta d'una bida
adedicando tot a una orazión,
tenendo sólo a un amor
por compañero,
por aliento a suya alma.

Fa frío en os camins solencos,
corre o zierzo por as planas,
nos clama o lusco, a suya boz
son sayetas con as que o zielo
fabla, colors de paradiso a coro.
Meditazión, aunión.
En o disierto, luminarias,
paz e oro.

Chuan Chusé Bielsa