viernes, 4 de junio de 2010

Poesía en castellano

El propio camino

Y bien, ya dediqué
demasiados días a lo inútil.

Y bien, ya me pesan
como un fardo absurdo
sobre el alma
los días que perdí
por caminos ajenos,
mal guiado
_tendré piedad de mí.

Y bien, ya me he cansado
de dilapidar la vida, la esperanza,
buscando sólo los tesoros falsos,
todo aquello que aparentemente refulgía
y que al cabo era un ardid;
joyas sin valor, espejismos, árbol
sin frutos, sin raíz.

Digo: "siento que aborrecí
en esos días
el más bello sendero".
Siento que ahora lo entreveo
y lo he ganado
_pasos incipientes sobre Ti_,
ahora que desnudo ya vislumbro
el límite de los crepúsculos rojos,
el vacío del horizonte en que creí,
el fin de la confusión y de todo
aquello que parecía ser hermoso
y que únicamente era máscara
del tiempo, de la nada
el más vano perfil.

Y bien, arrojé durante tantos años
mis más acariciados sueños
a las sombras... No escuché, no vi,
no sentí aquello que merecía
ser escuchado y sentido y visto,
el lenguaje y la cara de mil
luces de la sagrada poesía,
la flor eterna del corazón.
Me extravié en el laberinto, me descubrí
engañado una y otra vez;
no comprendí el sentido
de la vida, su oración;
de lo que soy bien poco fui;
¿acaso supe, confundido,
qué era ser feliz?

Y bien, ahora lo lamento.
¡Cuánto, cuánto me pesa
todo el tiempo que perdí!
Ahora digo: "éste es el camino,
la paz y la alegría y el descanso".
Y bien, ahora sí,
ahora acabó todo o todo
ha comenzado.
Y me voy adentrando _de regreso_
en el sendero sin más fin
que el infinito,
buscando la distancia más corta
hacia mí mismo,
la casa que busqué, los bellísimos
paisajes que anhelé,
y que siempre en mí
habitaron, sin embargo.

Juan Bielsa

jueves, 25 de marzo de 2010

Poema: Desde la Tierra

Desde la Tierra

Señor mío,
¿qué provocó esta insondable
catástrofe del mundo,
esta caída
en la sombra de los seres creados,
obligados a vivir sobre el fuego y el hielo
y el fango (Tierra de escarnio)?

Señor, ¿no sientes los océanos
sin orillas del dolor,
sus gigantescas, frías
olas batiendo en cada ser:
temblorosos corazones, anegadas voces,
pieles desgarradas, nublados ojos,
carnes y almas prendidas a todos
los cuchillos del horror?

Señor mío, ¿no te apiadas
de los seres terrestres,
obligados a sobrevivir arrastrados
sobre el cieno,
destruyendo a otros seres
y siendo destruidos a su vez,
muriendo solos,
ahogados en el pozo
hondísimo del pánico
(paz y luz destruidas),
sin una oración,
sin una mirada compasiva?

Señor mío, aquí estamos,
aquí están tus seres
sobre esta Tierra en sombra,
aquí estamos, encerrados
cada uno en nuestra gavia,
con ojos hundidos en el terror,
siendo contemplados por el cazador
que nos atrapó con diabólicas trampas,
y que ahora nos va mostrando con jactancia
(trofeo hecho de carne y de dolor)
a todos sus compañeros de la muerte.

Señor, ¿verdad que nos ves
en nuestras jaulas, sufrientes,
hundidos en la tierra
de la desesperanza, verdad
que contemplas nuestra vidas
descendidas a los abismos
de la angustia, verdad
que ves nuestros hoscos
universos?

Señor, señor, sólo nos queda
el horizonte de tu piedad,
sólo tu amor y tu promesa,
sólo el árbol de tu ciencia y de tu vida,
nuevos cielos, paraísos de bondad,
sin más tierras gélidas o ardientes
para las almas de los seres,
sin más prisiones en la simas
de un sufrimiento incomprendido,
más allá de las noches terrestres.

Señor, sólo nos quedan tus caminos
y tu primavera, la victoria
del país de la belleza y del espíritu,
allá donde existen nuevas albas
sin tacha y sin mentiras,
donde sólo se extienden, infinitas,
tu luz, tu compasión,
tus campiñas, tus montañas,
tus moradas bellísimas,
tu perdón, nuestra oración
_contemplación_,
tu eterno día.

Juan Bielsa

lunes, 8 de marzo de 2010

Poesía traducida del aragonés

Sagrado paisaje - Fotografía de Juan Bielsa

Sol y nubes

Sagrado paisaje

El olvido creciese como venas
del campo carnal que soy.
Sangre viniese en corrientes
tranquilas, en espacios.

Ya no puedo impulsar muertes
desde mi sueño alto,
como soledad que sólo va encontrando
riberas desérticas.

La noche viniese, y el día
apareciese después en la ventana
con la cara de un niño.

Ya no puedo seguir arrancando
las reglas o raíces de este único
juego que conozco. Ya no puedo
fijar más palabras huecas al paisaje,
a su cuerpo hermoso y limpio.

Como niño que se ha ensuciado
el alma con tierra y barro,
así veo ahora mi casa
rebosante de silencio, de existencia:
las estancias pintadas de azules altos,
las mesas que son árboles,
amplísimas ventanas abriéndose
de par en par como sexos a nubes
que viajan (juegos blancos deshacién-
dose, rehaciéndose)
eternamente danzando.

Hablaré hoy en los caminos,
con palabras que son carne terrosa,
con hombres que son simiente y surcos.
Observaré con mimo el ombligo sagrado
de los campos. No querría romper
su sueño, no deseo
que su mirada me despierte.

Observaré con mimo,
sin pretender tocarlos
ni deshacerlos, los calmos
paisajes frondosos
junto a los frutos del olvido.

Juan Bielsa

Nota.- Poema originalmente escrito en aragonés y traducido al castellano por el mismo autor. Fue publicado con anterioridad en 1990 en "Antolochía", libro que recopila una pequeña parte de mi poesía. Fue editado por la asociación L'Albada de La Almunia de Doña Godina (Zaragoza), contando con una muy interesante introducción crítica de Paz Ríos.

Si deseas leer el poema en su versión original en aragonés, puedes hacerlo haciendo clic en este enlace: Viella poesía en aragonés común.

martes, 2 de febrero de 2010

Prosa poética

Cosecha de palabras

Ahora es mejor escuchar. Ahora es mejor que las palabras tengan vida propia, que nazcan del centro mismo de la justicia. Que viajen al mundo rojizo donde reza el crepúsculo. Las palabras son pájaros en un libro de horizontes. Marchad, palabras, como algo vivo, supremamente rugientes, al encuentro de los vientos y el púrpura. Teñíos de alegrías y remordimientos, revolcaos en la hierba y en el barro, convivid con el dolor y el fracaso de los corazones por un tiempo. Palabras de sangre ahora, después inmaculadas, cansaos en estas horas como niños jugando… Conoced un silencio que no conoció vuestro misterio. Entreteneos en el mundo, sed como vagabundos recorriendo sendas de piedra o polvo, ensuciaos ahora con la tierra y las luces breves, jugad y sufrid con las cosas antes de que vuestra simiente se despliegue, antes de que vuestra luz ciegue estos caminos.

Algún día las palabras cambiarán el mundo. Palabras vendrán desde el país más grande y más cercano. Las palabras serán entonces más poderosas que gigantescos meteoritos devorando planetas. Acoged, palabras, todas las promesas, toda la luz, todo el amor en vuestro regazo, como provisión para una colisión contra las sombras. Cuando llegue el momento sin límites, vuestro vientre entregará un alba que disolverá tristezas de siglos infinitos, seréis el amor con manos suaves, seréis alegría como la más esperada de las lluvias, seréis brisa de eternos mares.

Palabras, dibujad las sendas, delimitad los mapas sin fronteras por los que ha de transitar la única existencia. Purificad el agua de todos los jardines en el alma; liberaréis las divinas semillas atrapadas en el cieno. Sois altísimas; recogeréis vuestros ecos hundidos en los abismos, secaréis últimas lágrimas, recogeréis todo aquel fruto que os pertenezca. Llega la estación de vuestra cosecha. Trabajaréis en el gran día como enviadas del único amor. Palabras, laboraréis pronto en los campos maduros y quemados, sois el camino hacia la casa tras todos los trabajos; derramaos ya por las hazas con hoces de justicia. Oh palabras, iluminaréis el tesoro del cielo con doradas, infinitas gavillas de corazones en retorno.

Juan Bielsa

sábado, 23 de enero de 2010

Poema: Único amigo

Único amigo

¿Qué nos haces ver, mundo,
qué nos desvelas? Nos muestras
el dolor en todo,
finalmente el engaño escondido,
agazapado, tras la luz hechicera
de las cosas sin alma.

Tras andar
tantos caminos en la niebla,
¿qué nos espera,
quién nos aguarda,
qué cosecha sostenemos,
al final, sobre la palma
de la mano?

¿Qué amigo nos queda
al llegar a los límites
del tiempo?
¿Quién resistió las pruebas
del amor y la esperanza?

Dios es el único amigo,
la única verdad
que vence hechizos y apariencias,
es el amor sobreviviente,
es el Alma que nos ama,
es el único apoyo, la única confianza
que sostuvo su promesa
y su palabra,
es el gran Camino que quedó
cuando desaparecieron con el alba,
como humo, falsas sendas.

¿Qué nos enseñas, mundo,
con tus robos, espejos, espinas,
con tu falsísima careta
ocultando horrores y mentiras?
No nos engañes más.
Dios es el único amigo,
es lo único que queda
cuando todo y todos ya se han ido,
es la única caricia,
amor y paraíso,
cuando todos los navíos
naufragaron ya en el mar.

Juan Bielsa

sábado, 16 de enero de 2010

Poema traducido del castellano-aragonés

Infinito instante

En reinos de desvanes
viven gatas sin tiempo,
y soldados de fantasía,
y canciones de pájaros y músicas
de otros mundos _coloreados planetas_,
luces y estrellicas
en universos que siempre sueñan.
En desvanes del cielo
viven viejos muñecos que acarician
soles de atardecer
lentamente, viven páginas
de libros que el viento
va pasando _manos frías_
rápido al azar, como jugando,
o algún poeta
detenido en el tiempo
también _como las gatas_
va mirando mapas
de países que no existen,
que jamás han existido;
atalayas de silencio, calma
en instante infinito.

Juan Bielsa

El poema "Infinito instante" es una traducción al castellano de mi poema "Infinito inte", escrito originalmente en castellano-aragonés.

El castellano-aragonés es mi lengua materna y marcó profundísimamente mi infancia. Para mí, esta modalidad lingüística definía el alma y el carácter de las gentes de las comarcas del Bajo Aragón Histórico, y particularmente de la de Andorra-Sierra de Arcos (que es donde mejor se conservaba).

El castellano-aragonés constituye un patrimonio lingüístico riquísimo que muchas personas usaban de modo habitual y que poco a poco va quedando relegado a las generaciones más viejas, desapareciendo ante la presión del español oficial y estándar.

Si deseas leer el poema en su versión original en castellano-aragonés, puedes hacerlo haciendo clic en este enlace: Infinito inte.

Poema de amor

Elegancia

Elegancia
© Revista WOMAN

Donde el amor no muere

Todo amor es para siempre,
todo amor eternamente vive
en un Amor sin tiempo.

Amor mío, amor mío,
te veo en horizontes, en cielos,
sobre sagrados montes,
en el alto espacio
donde brilla una luz
ajena a vanos sufrimientos,
sobre las tierras que una vez
amamos aquí, entrelazados.

Todo amor es para siempre,
todo amor verdadero
eternamente está amando.
Todo amor forma parte
de un Amor entero.

Amor mío, amor mío,
si quieres, podemos
ahora viajar hasta el infinito,
podemos
en un místico beso
sin instantes
unir dos corazones,
contemplar todos los sueños.

Amor mío, veo
ahora tus ojos,
cómo van deshaciendo
el rocío en mi mirada,
cómo tu alba apunta
sus rosas sobre mi planeta
sin luz, cómo romeros, lavandas
azules van esparciendo
caricias de mujer, suprema elegancia,
sobre los campos de frescor
en la mañana,
cómo van creciendo
en vuelo hacia mi alma
perfumes de tu cielo.

Amor mío, vierto
en el sagrado cuenco
de la esperanza
las femeninas caricias
de tus estrellas altas,
y sé, sé bien ahora
que en universos de misterios
existen paraísos.

Amor mío, amor mío, veo
tus jardines, las sagradas aguas
que ciñen tu morada,
los hermosos paisajes
donde vive la pura libertad,
todo lo bello, el eterno
fruto sin mácula
de la más compasiva y encumbrada
primavera,
amor mío, amor mío,
donde vivir para siempre,
donde tu amor me aguarda,
donde el amor no muere.

Juan Bielsa

martes, 12 de enero de 2010

Poesía femenina

Fotografía: revista Woman

Feminidad
© Revista WOMAN

Una diosa

Ojalá exista
un mundo delicado y bueno
donde la poesía reine,
donde la belleza crezca
conforme los años crecen.

Ojalá exista una diosa
compasiva, que ofrende
alguna esperanza para el mundo,
con cielos sin mentira que no hielen,
en aciagas mañanas,
los jardines más bellos con sus rosas.

Ojalá exista esa diosa
capaz de borrar con un soplo
el horror de los siglos, espantosos
dioses masculinos que lo llenaron todo
de miseria y espada.

Ojalá exista otra Tierra
allá lejos, donde las almas
y las carnes no vivan destruyéndose,
donde la vida no exija cada día
su tributo de sangre
en el más vil altar,
donde el más pobre, el más débil,
el más bueno, no sea horrendamente
desgarrado, devorado
por la más ruin maldad.

Ojalá, ojalá exista
ese Ser femenino, infinito, esa diosa
que funde algún día, para siempre,
el país de la vida verdadera:
el amor, la belleza, la universal
compasión hacia los seres,
todo el poder y la inocencia
de una bondad que nos libere.

Juan Bielsa