domingo, 21 de febrero de 2021

RÍO EN LA MAR

RÍO EN LA MAR

para cantarte
preciso es permanecer
en la inocencia que cobijas

abandonar
los deseos de mundos ajenos

escuchar tu llovizna
con oídos de niño

para cantarte me detengo

todos mis instantes
lleno de ti

ser poeta
es acoger tu poesía

que todo venga
de tus mensajes

goticas de amor en las calles

para cantarte
son precisos en la vida
silencio y pobreza
de espíritu

ser rico
es tan solo
mirarte

ese es el oro

recoger en la lluvia
tus voces limpias

ser poeta
es crear poemas
que tú escribas

huye el caos
y nacen los milagros

eso somos
cuando nos damos

para cantarte
toma en tus manos
este regalo
de enamorados

cambias
en alegranza el mundo
y contigo nos vamos

eres y serás

y toda el agua
recoges
en cielos calmos

río en la mar

© Chuan Chusé Bielsa

martes, 12 de enero de 2021

Poema en castellano-aragonés: TUS OJOS GRANDES

 

TUS OJOS GRANDES


no

no te vayas


t'irás

y abrá soledá


sin paisaje

al que amar


cuánto gozico hay

en empentar juntos

cualsiquier cosa


no

no te vayas


u ves-te ya


pero quién aguaitará

tus ojos

p'amar-los


quién

tus labios

besará sin besar-los


y cuánto amor

s'irá esbafando

sin senderos


no

no te vayas


abrirás tu zielo

y lo sulcaré como un pajàro


u ves-te

ves-te ya


pero quién será

el poeta d'esos campos

amando-los tanto


t'alejarás

y la soledá

vendrá con boiras


quedará

amortau

nuestro paisaje


no

no te vayas


u ves-te ya


tu libertá

amaré recordando-te


fablabas-volabas

con tus ojos grandes


sé que no soi ninguno

y que solo

esisto en amar-te


totalidá

soi en trobar-te


yo mesmo desdoblau

y a tu aunido


tú zerquica

y yo aguaitando-te


aparando las manos

al canto'l fogaril

que en mirar-nos arde


s'aunen

dos destinos


una mesma luminaria

naze


pues nos trobemos en la noche


CHUAN CHUSÉ BIELSA



jueves, 14 de mayo de 2020

Vivir es contemplarte, poema traducido del aragonés

Sentarse en el polvo y mirarte

Aves en el silencio
Foto: Chuan Chusé Bielsa

SENTARSE EN EL POLVO Y MIRARTE

Fui feliz
cuando en silencio
te miraba,
y yo no lo sabía.

Vivir en tu mirada
es lo que deseo.

Me entrego a ti
después de tantos años
lejos de tus ojos.

Encontrar el camino es
saber que por mí mismo
no puedo hacer nada
(sufrir solamente).

No podemos añadir
a tu viento
ni el granito más pequeño
del más pequeño movimiento.

Cuando recuerdo lo que hice
en lo que yo llamaba vida,
me veo persiguiendo
eso que con locura ambicionaba
por el mundo;
al final volvía
derrotado, solitario,
a una casa vacía.

Pero constato:
fui feliz
cuando no hacía nada,
solo amarte,
mirando por tus ojos
calmos,
deseando lo que deseaba
tu corazón.

Si fuese joven,
si pudiese volver
al comienzo de los fracasos,
por la sed de los desiertos me iría
sin ningún miedo,
bebería cada día
el frescor de tu rostro,
tu agua viva;
¡ay!, así yo viviría.

Para eso, amor, existe
la vida,
para cubrirnos de heridas
que griten lo que somos
cuando nos vamos
lejos.

Miro esta alma,
veo abismos, deseos
machacados,
caminos borrados,
los cielos
tapiados,
la herida inmensa
que abrió tu ausencia.

Eso gané, saber
que soy tus ojos;
viendo
por tus pupilas
siempre encuentro
lo que siempre uno ha buscado,

eso gané, saber
que perderlo todo
en ti
es encontrar casa y reposo,
a uno mismo reencontrarse
después de viajar por el infierno,
al final
sentarse en el polvo
y contemplarte,

amándote
ascender a tu trono
y a tu gozo en las estrellas.

© Chuan Chusé Bielsa

lunes, 18 de diciembre de 2017

viernes, 4 de noviembre de 2016

Contemplación del amor

CONTEMPLACIÓN DEL AMOR

si hay distancia
en el camino del amor

si hay tormentas
y rayos en la noche

si hay altísimos muros
que separan

a los eternos amantes

ahí también está la fuerza poderosa
el alma enamorada
contemplando al ser que ama

el alma que finalmente comprende
y encuentra lo infinito

deja que contemple tu bondad

si me entretuve como un niño
si me perdí entre mundos
de dolor y de melancolía

deja que ahora vaya
a la escuela de tu amor

deja que aprenda las cosas necesarias
deja que tu rostro vea
deja que contemple
tu rosa eterna

que los perfumes y luces de tu cielo
me despierten para siempre
de tantos malos sueños

no hay distancia
que en el fondo separe a los amantes
y son aire los muros que se enfrentan
a una luz sin tiempo

empecé en la escuela del dolor
y leí todas las tristezas

después te vi
y te di mi corazón

ahora sólo te miro
y es esa mi escuela

leo en la cara de tu amor
y ya no me desvío

es mi libro tu mirada

es mi casa tu presencia
y es mi ofrenda mi atención

en mí sólo hay palabras
para honrarte

me besas con tus ojos
y amanezco

Chuan Chusé Bielsa

miércoles, 23 de abril de 2014

Traducción del poema en aragonés "Plebia en o paradiso"

LLUVIA EN EL PARAÍSO

Hoy pensaba
en otras vidas perdidas.

Caminaba con la lluvia
por los caminos de los yayos.

Me veía en otras casas,
conviviendo con aquella muchacha,
tal vez, que amé tanto
en la juventud más lejana,
cogiéndola de la mano,
paseando por las avenidas.

Me veía a mí mismo
habiendo tomado otras vías
en el tiempo. Un yo más perfecto,
sin tantos errores
ni tantas heridas.

La lluvia, a mi lado, qué triste
parecía mojando mi vida.
Y pretó a llover de firme:
las auguas, a calderos sobre mí
caían frías.

¡Ay, qué pobre, qué pobre eres,
todo cubierto de barro, chupido,
y ya casi rematando tus días!

La lluvia sobre mí no cesaba
y yo podría decir que iba sintiendo
depacico, despacico,
cómo el augua me hablaba:
amigo, yo esto te digo:
yo del cielo vengo, yo marcho
hacia los altos y oídos
no presto a las cosas de abajo.
Yo me centro en eso
que es el centro mío
cuando caigo o cuando me levanto,
ya bien sea gotica, la balsa o el río;
sin pausa voy jugando
en nubes que dan saltos
y ríen como niños,
parece que ya están cansados
y siempre rebrincan, cantando.

Hoy marchaba tristacho
por los caminos de los yayos,
todo mojado y lleno de barro,
todo lleno de cansera;
en un instante
todo lo hubiese dado
por irme hacia lo alto
y así los caminos errados
que no paran de estar acusando
dejarlos callados,
todo yo hecho pájaro y volando
hacia donde no existan años,
hacia donde existan amores
sin engaños.

La lluvia al costado,
despacio, despacio,
me seguía hablando,
tristuras y campos regando:
amigo, mírame,
yo de la diosa vengo,
yo hacia la diosa marcho,
yo me centro en eso
que existe cuando callo,
yo nada tengo, si acaso
la fuente de los milagros,
todas las otras cosicas, te digo,
son aguas del cielo,
son el mismo amor
que al amor va amando.
Pobracho, no estés tan tristacho.
Si miras a lo alto ya eres el más rico
y nada te falta, ya has dejado
todos los universos y espejos falsos,
si miras a lo alto, sin pausa,
ya eres el infinito,
ya has llegado a la raíz
del árbol del paraíso,
al centro del corazón.

Chuan Chusé Bielsa

Puedes leer el poema original aquí: Plebia en o paradiso.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Borrados caminos

CUANDO NO QUEDA NADA

Cuando no queda nada
ni nadie
es hora de marcharse.

Cuando ya sabes
que los paisajes que amaste
pueden desaparecer en un instante.
Cuando ya cansa, por falso,
todo lo que aquí parece bello.

Y sabes que hace mucho frío
en cualquier calle
allá lejos, donde a nadie
le importas lo más mínimo.

Pero aquí ya no queda nada,
todo es un vacío
que de nuevo ha de colmarse
con otros caminos.
Aquí todo ha sido reventado.

Yo pensaba que algo habría sólido
en el polvo. Ahora suena tonto
incluso el pensarlo. Se hunde la tarde
y las heridas rojas ya llegan
al centro del corazón.

Me iré al país del frío,
mi casa fue destruida por el tiempo.
Y es un consuelo y un hechizo
saber que no serás buscado.

En las ciudades seré un desconocido
con un cartón anunciando
mi ausencia en el mundo,
echado en el suelo, helado y herido,
rodeado de la más completa indiferencia.
En los campos, por borrados caminos,
en las llanuras o en los montes,
seré una hambrienta bestia
que busca a Dios, un mendigo
derrotado.

Yo no sé lo que busco,
tal vez anunciar que perdí mi raíz
y olvidé lo divino.
Y así todo fue mentira, una burla
insistentemente repetida.

Cuando me llegue la hora de partir
y dejar esta nada,
yo sé que más allá de las nieblas
nadie vendrá a buscarme
al muelle de los muertos.

Oh, si tú vinieses, amada,
tú que nunca viviste en la Tierra,
tú que fuiste mi luz, mi interna esposa,
tú que nunca traicionaste
mi cariño, mis caricias.

Todo estará desierto en la hora
sin tiempo. Pero si tú vinieses,
hada bellísima,
si tú me dieses
tu mano perfumada de poesía
cuando ya no queda nada
ni nadie, yo te daría
todo lo que tengo: mi corazón
totalmente destrozado,
mis esperanzas totalmente destruidas,
mi vida vacía; todo el horror
yo te daría, hielo y fuego en mis ojos,
para que tú hicieses con mis restos,
si quisieses, algo hermoso,
una oración con mis huesos
o la canción de un pájaro
al crepúsculo, más allá de los hombres,
con mi humo o con el rojo de mi sangre.

Más allá de la ceniza
aún querría esperarte,
amada mía,
cuando ya no queda llama
en el hogar y todos han marchado
para siempre. No esperaré a nadie
de esa Tierra, de esa vida.
Pero si tú vinieses, miraría
tu rostro más allá de todos los espejos,
tu mirada haciendo luz en el silencio,
sentiría algo de paz al fin
tras todos los caminos muertos.

Adiós, amada mía.

Chuan Chusé Bielsa